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Un experto estaba dando una conferencia a un grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto, utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaron. Parado frente al auditorio de gente de mucho éxito dijo: Quisiera hacerles un pequeño examen... De debajo de la mesa sacó un jarrón de vidrio, de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro. Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro?. Todos los asistentes contestaron que sí. Entonces dijo: ¿Están seguros?, y sacó de debajo de la mesa algunas piedras pequeñas. Echó algunas piedras pequeñas en el jarrón y lo movió, haciendo que las piedras pequeñas se acoplasen en el espacio vacío entre las grandes. Cuando hubo hecho esto, preguntó una vez más... ¿Está lleno este jarrón?. Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta "probablemente no". Muy bien, contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un recipiente lleno de arena y empezó a echarlo en el jarrón. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas. |